
Empieza con tamaño 2–3, grosor 0,5–1 y una separación ligeramente negativa.
Crea una mira compacta que mantenga visibles las cabezas lejanas sin perder contraste.
Usa un color claro y solo el contorno necesario para verla bien.
Prueba siempre el ajuste con tu resolución habitual antes de una partida.
Prueba disparos únicos y ráfagas a corta y larga distancia.
Una mira muy pequeña puede ser precisa, pero difícil de recuperar tras movimientos rápidos.