
Importa el código y míralo con la resolución y relación de aspecto que usas para jugar.
Descubre por qué el mismo código puede verse más grueso, cerrado o suave con otra resolución.
Revisa especialmente el grosor, la separación negativa y el punto central en objetivos lejanos.
Prueba siempre el ajuste con tu resolución habitual antes de una partida.
Haz cambios pequeños y guarda un perfil distinto para cada resolución muy diferente.
El código puede ser idéntico aunque la cuadrícula de píxeles y el renderizado cambien el resultado.